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LA VIRGEN DE EL COBRE.

.- LA VIRGEN DE "EL COBRE".

.- Un valle fértil de ricos y abundantes pastos, de tierras de sembradío dedicadas a las hortalizas, caña de azúcar, trigo y frutos menores, famosas por el caimito y el guineo cobrero. En El Cobre todo es verdor, armonía, trabajo y prosperidad. Sus calles inclinadas de casas coloniales de ventanas de hierro forjado, de patios plenos de flores y de huertos abundantes, alojan gente laboriosa. En su río El Valle, numerosos molinos mueven el trigo recogido en las alturas. Varias plantas eléctricas mueven las industrias y dan luz al pueblo que aun se alumbra con velas y candiles de carburo. Por dondequiera que se pose la vista hay verdor, belleza y armonía; en este laboriosos valle la gente vive feliz, hasta que un día......

.- Estaban recogiendo la cosecha. Era viernes veintisiete de Noviembre de mil novecientos cuarenta y dos después de un intenso sol luminoso y radiante la tarde empezó a cubrirse de nubes y al seis cayo una leve llovizna. Poco a poco las nubes fueron oscureciendo y cerca de las ocho de la noche una negra y espesa nube cubría el pueblo. La suave lluvia fue aumentando hasta convertirse en torrencial aguacero que amenazaba inundar el fértil valle. De los cerros El Duque, Santa Elena y Cárdenas, rodaba el agua vertiginosamente hasta llegar al valle llevando consigo todo lo que encontraba a su paso. Las quebradas El Rincón, La Vieja y El Playón, así como el Callejón de La Vega, desde sus cabeceras se hincharon, se desbordaron y a gran velocidad inundaron el valle. Aguas devastadoras que amenazaban destruir el pueblo.

.- A las ocho de la noche arrecio la tormenta, truenos y relámpagos sacudieron el pueblo antes feliz y armonioso. Las centellas como culebras de diez cabezas surcaban los aires en todas direcciones iluminando el panorama. Algunas caían a tierra dejando profundas cicatrices. El estruendo de los truenos sacudía las casas que con la arremetida de las aguas sin control amenazaban desplomarse. Todo era desconcierto, estrépito, ruido ensordecedor de las aguas que bajaban violentamente de la montaña. El río El Valle antes manso y tranquilo, bajaba rugiendo y saliéndose de sus riberas. La turbulencia de las aguas llega a la Calle real y la cubrió de punta a punta hasta chocar con las aguas que venían de la quebrada El Rincón. Choque violento de fuerzas encontradas, de enormes torbellinos que lo arrastraban todo. La Calle de Atrás fue desbastada por completo; desaparecieron casa, muebles y personas; todo fue arrastrado por las incontrolables y tenebrosas aguas. El cementerio fue removido hasta sus cimientos y los huesos y cadáveres sacados de sus sepulturas para llevarlos quien sabe a donde. En la Calle Real el agua subió hasta ochenta centímetros del suelo, todas las casa del pueblo se inundaron, nada estuvo a salvo. Las familias asustadas rezaban a la Virgen de Carmen y al Santo Cristo de La Grita, nadie podía ni entrar ni salir de las casas.

.- A las ocho y quince amaino la tempestad y lentamente el nivel de las aguas comenzó a descender dejando por todas partes desolación y ruina. Mas adelante se supo que esta terrible tempestad fue ocasionada por una tromba marina que descargo sus aguas entre Los Mirtos y Mangaria; Mesa de Aura; Venegara y La Vega.

.- Noche terrible para los cobreros, noche de angustia, de vigilia y de oración, de incertidumbre. Con el amanecer los supervisores encontraron una ciudad en ruinas, llena de lodo y con cientos de habitantes ahogados y desaparecidos. En las calles hallaron enormes brechas ocasionadas por los rayos al precipitarse a tierra, enormes piedras, peces de mar, muebles, ramas, palos, huesos, cadáveres, y en fin una amalgama impresionante.

.- Todos corrían a saber de sus familiares y si los encontraban vivos la alegría y los gritos eran indescriptibles, contrastando con el llanto y los lamentos de los que habían perdido a sus seres queridos.

.- Como es natural la que menos sufrió fue la parte alta. De la baja no quedo nada mas que barro, escombros y bajo ellos muchos de sus moradores. Otros perecieron aplastados por las piedras o ahogados.

.- Con la luz del día y una vez llegada la calma, se organizaron para socorrer a los mas afectados, a los enfermos, a los heridos y enterrar a los muertos. Los que sobrevivieron quisieron darle gracias a la Virgen del Carmen por haberlos conservado con vida y fueron a su capilla para ofrecerles una misa en acción de gracias. Si hubiera durado mas la tempestad o si la descarga de la tromba marina hubiera sido toda sobre un mismo punto no hubiera quedado nadie para contarlo. Sin duda se habían apiadado de ellos y escuchado sus oraciones.

.- Asistieron con gran devoción a las celebraciones y al final de la misa, cuando el sacerdote inicio el canto a la Virgen "Salve Reina", todos los ojos se fijaron en la Virgen del Carmen, iluminada por la luz de los cirios dejaba ver su manto lleno de barro. Todos pensaron:

.- ¿ Si esta en lo alto y hasta allí no ha llegado las aguas, como ha podido llenarse el manto de lodo?. ¿ Acaso estuvo socorriendo a los damnificados?. ¿ O gracias a ella no se destruyo totalmente el poblado?. Y la Virgen del Carmen sigue siendo venerada por todos los cobreros, a ella acuden con gratitud y devoción.


 

Tomado del Libro: "Leyendas del Táchira" de Lolita Robles de Mora

1983.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.


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