.- EL HOMBRE DEL TABACO.
.- Borotá con sus calles inclinadas de casitas coloniales, esta sobre un mirador desde donde se divisa Lobatera y Michelena. Su clima es fresco y la bruma envuelve al pueblo casi todo el tiempo. En las noches la niebla es tan espesa que lo cubre todo.
.- Por una carretera siempre en ascenso se llega a la aldea El salado. Las gentes del lugar nunca pasan por ella.
.- Julio necesitaba transitarla de noche y al llegar a donde la carretera se bifurca, la niebla era tan tupida que no veían los contornos de las cosas y mucho menos la carretera. Iba muy despacio, le costaba mucho seguir la marcha, realizaba un gran esfuerzo para ver la vía, alumbrada tan solo por los focos de su automóvil. Al llegar a la bifurcación tomo el ramal derecho y freno bruscamente.
.- En el centro de la carretera estaba un hombre corpulento con las piernas abiertas. Vestía a la usanza de la región, como los campesinos: traje de dril y sobre él una ruana oscura; Calzaba alpargatas y en la cabeza un sombrero. En la boca tenia un tabaco encendido, que en la oscuridad brillaba. Estaba en toda la mitad de la carretera como para interceptar el paso. Con gran temor Julio retrocedió su vehículo y tomo el ramal de la izquierda. En el momento en que iba a apretar el acelerador freno bruscamente. De la orilla de la carretera cayo un corpulento árbol que con estrépito quedo atravesado en la mitad.
.- Ante la imposibilidad de seguir, Julio, muy asustado retrocedió y apenas encontró una explanada dio la vuelta y desanduvo el camino hacia Borota.
.- Mentalmente se decía:
.- ¡ Ya lo sabia, ya lo sabia!. Muchas personas me han contado del campesino gigante que se atraviesa en la vía. No se le puede cruzar solo ni de noche. Si les hubiera hecho caso no habría pasado este mal rato. Acto seguido apretó el acelerador carretera abajo como una exhalación y en pocos minutos estuvo de nuevo en casa.
Tomado del Libro: "Leyendas del Táchira" de Lolita Robles de Mora
1983.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.