Cuentos de aquí, allá y del más allá....
MI AMIGO PEPITO...
Cuenta la leyenda que hace muchos años atrás vivió en San Antonio del Táchira, una familia procedente del centro del país e integrada por el padre, la madre, dos preciosas niñas y un varoncito, el último de la prole, de escasos tres añitos al que cariñosamente llamaban "Pepito", diminutivo del nombre de su padre José.
Ocupaban una vieja casona provista de sótano, como era frecuente construirlas en aquellos lejanos tiempos, que servía para guardar objetos y muebles de poco uso y así como escondite de personas, dinero u objetos de valor en casos de revueltas populares o invasiones armadas tan frecuentes es esa región fronteriza. Sucede el caso que Pepito enfermó de sarampión y pese a todos los cuidados que le prodigaron sus padres y el boticario de la población, pues no había médico, el niño se agravó y murió, siendo enterrado en el cementerio de la ciudad, sumiendo sus padres y hermanitas en la mas profunda tristeza.
Poco tiempo después la familia regresó a su lugar de origen y la casa fue ocupada por otra que también tenían entre sus hijos un pequeñín llamado Luisito, aproximadamente de la misma edad del fallecido y es el caso sorprendente que por las tardes, tomo por costumbre ir a jugar al sótano mencionado, en donde pasaba horas enteras entretenido y al preguntársele el motivo, respondió con la mayor naturalidad que la pasaba alegremente jugando con su amiguito Pepito, ante el asombro e incredulidad de sus padres que sí conocían la malograda muerte de ese niño. Ante esta circunstancia extraordinaria, resolvieron consultarla con el cura Párroco, que de inmediato procedió a bendecir la casa y aconsejarles mudarse a otra no muy cercana a la anterior para evitar que su hijito continuara visitándola en busca de su querido y espiritual amiguito, Pepito.
Tomado del Libro: "Cuentos de aquí, allá y del más allá" de Gabriel Gutiérrez
Sábado 01 de septiembre de 2001.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.