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LA NINFA DE AGUAS CALIENTES.

.- LA NINFA DE AGUAS CALIENTES.

.- En la parte Sur Oriental de la población de Aguas Calientes, existía un viejo volcán apagado, que no entraba en erupción desde hacia muchos años.

.- El volcán era la morada de un gigante llamado Muratón que estaba enamorado de la ninfa Mauri, habitantes de La Quebrada Seca.

.- La ninfa Mauri no atendía a los requiebros del grandullón. Un día este después de visitar a su amada y recibir su negativa, entro de golpe en el volcán y la tierra se sacudió violentamente causando estragos en las poblaciones de San Antonio, Ureña, Capacho, Lobatera y Cúcuta. Era la una de la tarde del 18 de mayo de 1.875.

.- La ninfa Mauri estaba sentada cerca del nacimiento de La Quebrada seca. Sus delicados pies jugueteaban con las aguas cristalinas y de vez en cuando se miraban en ellas; peinaba sus cabellos de brisa y espuma. Sintió que la tierra se movía y se agarro fuertemente a la piedra donde estaba sentada. Pensó en el gigante y se dijo.

.- Es Muratón que despechado se sacude en el volcán, volare por el éter, pronto sabré lo acaecido.

.- Viajo con la luz y la brisa y solo vio desolación, ruina y ciudades destruidas. Vago horas y horas. En la tarde, extenuada y triste llego a La Quebrada Seca. Su pensamiento volaba hasta los hogares destruidos, hasta las familias llorosas y huérfanas. Se sumergió en las aguas frescas del riachuelo y se dejo llevar por la corriente. Una vez que hubo recuperado sus energías, peino sus cabellos ondulantes de luz y espuma y cubrió su nacarado cuerpo con una leve túnica de algas. Seguidamente voló hacia el volcán apagado.

.- ¡ Muratón!....¡ Muratón!.....,grito cuando sus leves pies tocaron la tierra caliente; - acto seguido se sentó en una piedra debajo de unos frondosos árboles. El sol poniente resbalaba entre sus cabellos y les daba tonalidades refulgentes.

.- ¡ Muratón !...¡ Muratón !....¿ Donde estas, mi buen amigo?.

.- Un leve estremecimiento sacudió la tierra e inmediatamente la figura del gigante salió del cráter.

.- ¡ Mi sublime Mauri!. ¿ A que se debe tanto honor?.

.- Se fijo en sus ojos de esmeralda que brillaban con los reflejos del atardecer y al comprender que estaban húmedos de lagrimas pregunto amoroso:

.- ¿ Que le pasa a mi amada?. ¿ Que tiene mi dulce ninfa?.

.- Ella entre suspiros le contesta con reproche:

.- ¿ Sabes lo que has hecho Muratón?.

.- Sí.

.- ¿ Te das cuenta del alcance de tu enojo?. He vagado toda la tarde por la zona afectada hasta caer exhausta. He comprobado como se destruyeron ciudades y caseríos. He llorado con los humanos la perdida de sus familiares y he llegado a mi morada desconsolada. ¿ Como se puede causar tanto daño en tan poco tiempo?. ¿ No te condueles de ellos?.

.- Si amada, pero ya nada se puede hacer aunque este arrepentido. El dolor es irreparable. Dime, inefable Mauri ¿ que quieres que haga?. Soy tu fiel esclavo, lo que tu ordenes se cumplirá inmediatamente.

.- Mauri sonrió a trabes de las lagrimas y el gigante la contemplaba extasiado.

.- Muratón, debes crear algo que ayude en el futuro a los humanos, que sirva para curar muchos males.

.- Dulce Mauri, así lo haré, pero por favor, acompáñame. Busco su nacarada mano y la apretó suavemente. Le dijo:

.- Adorada, contempla tus lagrimas al caer sobre la tierra.

.- Si, las contemplo, pero. ¿ qué ocurre ?.

.- Espera un momento. Esas lagrimas se convertirán en manantiales de aguas medicinales. Fíjate como se van formando.

.- Y en efecto, cuatro manantiales surgían de la tierra a poca distancia uno del otro. Los cuatro eran distintos y sus aguas unas viscosas, otras cristalinas, iban descendiendo de la montaña hacia la planicie. Mas adelante estas aguas recibirían los nombres de La Virgen, La Kerosene, La Cerada y La Vichy.

.- Se secaron las lagrimas en las gemas verdosas y miraron a Muratón que lloraba copiosamente. Se condolió, y apiadándose de él dijo:

.- No llores, sé que tiene buenos sentimientos y con estas aguas minerales me das prueba de ello. Ellas ayudaran a los humanos a curar enfermedades. Voy comprendiendo tu amor.

.- Espera, no he terminado mi obra. Fíjate en mis lagrimas que caen a tierra. Ahora veras lo que pasa.

.- A los pocos instantes surgieron cuatro manantiales de aguas calientes que brotaban en distintos lugares del cerro hacia el poblado. Con los años llamarían a estos manantiales: La Pringue, la San Roque, La San Rafael y La Hedionda.

.- Se miraron arrobados: El sol despedía sus últimos rayos de luz y en el poniente algunas nubecillas rosadas coloreaban el cielo azul intenso.

.- Gracias, Muratón, ¡ Ojala los habitantes de esta zona sepan apreciar el incalculable tesoro de estas aguas!, ¡ Ojala sepan cuidarlas y conservarlas por millones de años!.

.- Y de la mano se perdieron en las extrañas de la tierra.



 

Tomado del Libro: "Leyendas del Táchira" de Lolita Robles de Mora

1983.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.


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