Cuentos de aquí, allá y del más allá....
MUGIDOS EN LA NOCHE...
Ismael regresa a su casa después de visitar a unos amigos. El barrio Genaro Méndez al sur de San Cristóbal estaba formado por casas dispersas, pequeñas fincas y algunos potreros. Venía pensando por qué la gente se retiraba tan temprano a pesar de que no hacía frío y la noche estaba relativamente clara.
Se metió las manos en los bolsillos del pantalón y caminó de prisa. Escuchó unos mugidos cerca de él que lo hicieron estremecer. Miró en todas direcciones y no vio nada.
Siguió caminando y casi a su lado sonaron de nuevo mugidos, esta vez vio a un toro negro, una vaca gris y tres novillas blancas. Corrió de nuevo y no paro hasta llegar a su casa.
Miró para atrás, los animales se transforman en una bola que se dirigía vertiginosamente hacía él. No pudo más y cayó desmayado al momento en que su madre le abría la puerta.
Repuesto del susto Ismael contó a su familia lo que le había sucedido.
Al siguiente día, todos estuvieron preguntando el significado del toro, la vaca y las novillas.
Un anciano comentó:
Hace muchos años esta zona estaba formada por haciendas pequeñas en donde tenían sus vaquitas y sembradíos.
Cuentan que había un señor que pasaba todo el día trabajando en su finca lejos de la casa en donde dejaba encerradas a su esposa y cuatro hijas.
Una noche discutió con su mujer y después de matarla la enterró en el jardín mientras sus hijas dormían. No conforme con esto, como se dio cuenta que la hija mayor sabía lo de su madre, la violó y luego la mató. Así hizo con las otras dos hermanas mayores, sólo respetó a su pequeña hija de cinco años.
Pasaron los años y la niña fue creciendo y haciéndose mujer. Descubrió cuando arreglaba el jardín que allí estaban enterradas su madre y sus tres hermanas. Les rezó y les pidió ayuda, luego se sintió fuerte y preparada para lo que pudiera ocurrir.
Una noche el padre llegó pasado de palos y al ver la hermosura de su hija menor quiso hacer lo mismo que con las otras, pero ella se defendió y lo mató, huyó de la casa y nunca más se supo de ella.
Al poco tiempo comenzaron a verse en los potreros cercanos el toro negro, la vaca gris y las tres novillas, esa es la razón por la que no sale la gente de noche, todas las casas tienen una pequeña gruta dedicada a la Virgen y antes de habitarlas las mandan a bendecir. Hay épocas del año en que no se puede dormir por los mugidos.
Claro que al ir poblándose el barrio las apariciones no se hacen tan frecuentes.
Tomado del Libro: "Cuentos de aquí, allá y del más allá" de Gabriel Gutiérrez
Sábado 01 de septiembre de 2001.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.