Cuentos de aquí, allá y del más allá....
MUELA DE GALLO... ?
Juan Contreras fue uno de los personajes más populares y típicos de San Cristóbal, Estado Táchira, fue indudablemente un hombre de bien pero resulta que "Juancito" como le decían unos o "Muela de Gallo" otros, era un alma de Dios, alto flaco desgarbado y honesto, este humilde ser fue el "Office-boy" o "mensajero" de incontables comerciantes y personas de la San Cristóbal colonial la de los aleros de los techos rojos.
Sus diligencias eran entre el antiguo Mercado Cubierto hoy en día el Centro Cívico de la ciudad y los comercios vecinos o bancos llevando encomiendas, dinero o pequeños paquetes, recibiendo para él algunas monedas, lochas o mediecitos de plata por su trabajo que guardaba celosamente en su faja de cuero, dicharachero, alegre, jovial y muy despierto con su traje; Un antiguo uniforme militar con su inconfundible gorra de oficial, su faja o bolsón donde guardaba los paquetes o cosas pequeñas que entregaba y su tradicional sonrisa que afloraba un singular y voluminoso diente por el cual se le dio el sobrenombre de "Muela de Gallo", recorría las calles la mayor de las veces descalzo por mas que le regalaban zapatos o cotizas no se acostumbraba a ellas.
Un día bien se vio en la necesidad de llevar una valiosa encomienda esta fue cuando sintiéndose enfermo se encamino desde el centro de la ciudad a pie hasta el recién construido Hospital Central de San Cristóbal, donde llego sin saber por donde entrar, se apostó a la entrada a observar la cantidad de gente que acudía al Hospital, se decidió a entrar por una de sus tantas puertas, y vago varias horas por los relucientes pasillos del hospital subió y bajo pisos mas no quiso montarse en los ascensores le parecían muy extraños y en total para él era lo mismo subir o bajar por las amplias escaleras ya que estaba acostumbrado a estas hasta que se llego a un piso que decía el letrero Sala para Hombres, se decidió a entrar, hablo con las enfermeras indicándoles que se sentía enfermo que le dolía el pecho, estas le indicaron esperar un momento la consulta del medico, el cual acudió a los pocos minutos lo examino y presuroso lo interno para hacerle unos exámenes médicos, fue llevado a un cómodo cuarto donde por primera vez descanso de tanto caminar y trajinar, luego fue llevado por las enfermeras a los chequeos médicos, esa noche comió y durmió en el hospital, a la mañana siguiente bien temprano como era la costumbre paso el cura confesor o capellán del hospital, hablo con él y se confeso luego de comulgar le dijo al sacerdote estar listo para llevar su ultima encomienda y este le dijo:
¿Cómo se te ocurre "Juancito"?, ¡Si estas de reposo absoluto por él medico!, Le dijo el cura.
A lo que él riposto muy sonriente, no se preocupe que voy por muy buen camino, tan solo le llevo mi alma a Dios, dicho esto falleció en su lecho de enfermo.
Tomado del Libro: "Cuentos de aquí, allá y del más allá" de Gabriel Gutiérrez
Sábado 01 de septiembre de 2001.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.