.- EL LLANTO DE GALLARDÍN.
.- Gallardín, una loma cercana a Tariba donde estaba situada la hacienda de los Cárdenas, de clima fresco y suave es visitada por las brisas del río y de la montaña. A un lado una quebrada vierte sus aguas en el río Torbes, surte la hacienda e invita al baño con sus aguas límpidas y frescas. Árboles, muchos árboles, dan frescura a la casa de corredores y cuartos espaciosos, así como a sus patios y jardines.
.- Hoy estaban de fiesta, los Cárdenas celebraban el cumpleaños de su hijo menor y por ello invitaron a sus familiares y amigos.
.- Fueron llegando las familias procedentes de Tariba y lugares cercanos. Los niños con sus risas y gritos plenaron el ambiente. Algunos jugaban en los patios, otros montaban a caballo y el resto se bañaba en la quebrada. Las mujeres conversaban alrededor de la cocina mientras pelaban las verduras para el sancocho. Los hombres tomaban mistela y jugaban domino. Todo parecía prever un día feliz.
.- La señora López sentó a su hija menor en una piedra cercana a la quebrada y recomendó a la mayor que la cuidara. Luisita, niña de dos años, linda y traviesa, se quedo tranquila mirando como las aguas se deslizaban. Así transcurrió un buen rato.
.- De pronto se levanto un fuerte viento que formo un gran remolino cerca de la quebrada. Tras unos minutos todo se volvió a la normalidad; después del susto volvieron a sus actividades.
.- Nadie noto la ausencia de Luisita.
.- Pasado el mediodía llamó a comer. Con apetito voraz se acercaron a la cocina y comenzó el reparto: primero a los niños luego a los invitados y por ultimo los de la casa.
.- La señora López pregunto por su pequeña hijita y nadie supo darle razón.
.- No sé, creí que usted se la había llevado, por eso no me asuste.
.- Yo la deje a tu cuidado, ¿ desde cuando no la vez?.
.- No la veo desde que paso el remolino. Iré a Buscarla y a preguntarles a los muchachos que se estaban bañando por esos lados.
.- La buscaron incansablemente: en la orilla de la quebrada, en los matorrales, en los potreros, dentro y fuera de la casa. Todo fue inútil. Se hizo de noche y la niña no apareció, la inquietud se adueño de todos y la angustia iba en ascenso. Los invitados se quedaron para ayudar en la búsqueda. Comieron frugalmente y se acomodaron lo mejor. Con el alba seguirían la búsqueda.
.- Rastrearon palmo a palmo la hacienda y sus alrededores, pero en vano. Regresaban a la casa rendidos por el cansancio y los nervios. Cuando se dirigían al lugar de donde procedía el llanto no olían nada. Muchas veces se repitió esto. No era posible localizarla. Quizás el viento llevaba su voz y los desconcertaba.
.- Cada vez era más angustiosos el llanto de la niña cuando llamaba. Lo oían en todas direcciones. En las noches no era posible el descanso, pues, en la quietud la brisa los lamentos de Luisita.
.- Transcurrieron ocho largos días, la angustia y la desesperación los invadía. Era un misterio la desaparición. Dejaría la búsqueda y la hacienda. Estaban agotados física y moralmente.
.- Antes de retirarse harían un ultimo intento.
.- Se repartieron en cuatro grupos de hombres que se dirigían en distintas direcciones para rastrear por ultima vez.
.- cuando ya el sol comenzaba a ocultarse entre las montañas y las cosas empezaban a perder sus contornos, el grupo que regresaba del este, que había revisado las márgenes de la quebrada hasta el río, sus piedras y matorrales, se quedo petrificado cuando a pocos metros de ellos vieron pasar una sombra blanca que se detenía al pie de un viejo saman. Luego, dio la vuelta a este y se detuvo al pie de unos matorrales y se esfumo. Poco después, una vez pasado el susto decidieron acercarse al lugar, y, efectivamente, allí estaba.
.- En una zanja cubierta de maleza, estaba el cuerpo sin vida de Luisita, ya putrefacto y comido por los animales. Gritos de horror escaparon. Después, lo recogieron para darle sepultura. No podían explicarse como la niña había ido a parar a esa zanja.
.- Paso el tiempo y la familia Cárdenas atemorizada se fue de la hacienda. Nadie ha podido descifrar el misterio de Luisita. Dicen que en las noches su llanto se escucha en todos los rincones de Gallardín.
.-
Los que conocen la historia no se atreven a acercarse a la quebrada y mucho
menos al saman. Después de la media noche la brisa y los sauces llorones
traen el llanto de la niña, que desgarrado y penetrante se escucha
en todo aquellos confines.
Tomado del Libro: "Leyendas del Táchira" de Lolita Robles de Mora
1983.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.