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LA LAGUNA NEGRA.DE LA GRITA.

.- LA LAGUNA NEGRA.

.- Por una carretera siempre en ascenso desde La grita hasta las Porqueras, se acercaron hasta el páramo de El Batallón. Montañas, montañas y más montañas. Estaban en plena cordillera andina. La vegetación es baja y rala, tomillo, orégano, dictamo real, helechos y frailejones que adorna el paisaje con su fluoración en forma de racimo. Estaba despejado y se disponían a pasar un día diferente en contacto con la naturaleza. El sol era radiante y luminoso, solo en la lejanía pequeños rastros de bruma. Dejaron la carretera y siguieron por un sendero. Comenzaban a pesar los morrales. El paisaje casi idílico. Pequeños manantiales de aguas frías y cristalinas, rodeados de calas, juncos y lirios silvestres; campos llenos de miosotis, las pequeñas florecillas azules y por otro lado florecitas amarillas de mostaza. Respiraron profundo y continuaron muy despacio hacia la cumbre.

.- En un valle bordeado de paramos altísimos estaba la Laguna Negra. A su alrededor bandadas de patos salvajes que en esta época del año tenían allí sus predios.

.- ¡ Esa es la Laguna Negra! - exclamo Felipe.

.- ¡ Que bella! - dijo Andrés -. ¿ Será verdad que esta encantada?.

.- Parece mentira, - dijo José. - con esta luz, con este cielo azul, con este paisaje tan bello....

.- Se acercaron un poco y miraron las aguas. Eran oscuras y tétricas, no se veía el fondo y no se podía prever lo que había en su interior. En sus bordes juncos y pequeñas gramíneas salpicadas de margaritas tapizaban la tierra como una alfombra.

.- Los tres amigos pasaron la mañana explorando los contornos y tomando fotografías. Estaban entusiasmados con el espectáculo que tenían ante sus ojos y querían hacerlo imperecedero.

.- ¿ Habrá truchas o carpas en la laguna ? - pregunto José.

.- Posiblemente, - le respondieron.

.- Sacaron su avio y comieron. Luego dormitaron un rato sobre la hierba fresca.

.- Felipe que llevaba una escopeta dijo a sus amigos:

.- Voy a cazar unos patos para llevar a casa.

.- No lo hagas, - dijo José, mira que tranquilos están, si te acercas mucho huirán quien sabe a donde.

.- Yo no me acercaría mucho a las orillas, el color de las aguas me causa temor, además, recuerda lo que dicen los lugareños.

.- No lo creo, esa laguna no tiene aspecto de estar encantada.

.- ¡ Haz lo que quieras! - repuso José sin comprender su mal humor.

.- Felipe fue despacio a esconderse detrás de una enorme piedra cercana a la orilla. desde allí vigilaría los movimientos de los patos, y cuando se acercaran...

.- Pasaron nadando un grupo de patos, luego, se acercaron a la orilla, estiraron sus alas y picotearon las yerbitas. Felipe centra la mira; uno, dos, tres...y varios patos cayeron. Uno de ellos voló hacia la laguna y Felipe corrió a acogerlo. Tomo en sus manos los dos primeros que aun estaban vivos y cuando fue a tomar el tercero resbala con el musgo de una piedra y cayo a la laguna.

.- Las aguas heladas lo hicieron temblar, la laguna era muy honda y no tocaba fondo, además el no sabia nadar.

.- ¡ Auxilio... !

.- ¡ Andrés, José, me ahogóoo...! ¡ Ayúdenme....!.

.- Antes de que sus amigos pudieran auxiliarlo se sumergió.

.- Quedaron paralizados de terror. No se veía nada a través de las aguas negras. Felipe había desaparecido. La Laguna Negra había cobrado otra victima. El nefasto encanto se había apoderado del amigo. Su cuerpo inerte lo encontraron días después en la orilla opuesta.

 


 

Tomado del Libro: "Leyendas del Táchira" de Lolita Robles de Mora

1983.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.


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