Cuentos de aquí, allá y del más allá....
¿ EL ESPANTO DE LA ERMITA...?
Hace mucho tiempo atrás corría un rumor en la ciudad de San Cristóbal que había un espanto por la plaza Páez, la que queda frente a la iglesia de La Ermita, muchos de los vecinos aconsejaban recogerse temprano en la noche so pena de tropezarse con dicha alma en pena, esto era del corrillo de todos, no sabía si era para obligar a los jóvenes a no estar en la plaza hasta altas horas de la noche o si eran cuentos de calleja.
Lo que yo si se fue que un día venia subiendo por la calle 13 que pasa por un lado de la plaza y se me accidenta el carro mientras trataba de prenderlo en esa soledad de la noche vi salir una persona por una puerta de una casa situada al lado de la iglesia que sigilosamente y silenciosamente avanzaba entre la oscuridad, la misma llevaba puesta una especie de capa oscura con una capucha puesta como la que utilizan los frailes.
Ahí yo me quede como petrificado cuando paso cerca de mi carro, gracias a Dios no me vio en la oscuridad reinante de la noche pues las luces eran muy tenues, si apenas alumbraban un poco en esa oscura noche.
Sentí un miedo y un escalofrío recorrió mi cuerpo, al mismo tiempo me acorde de todos los cuentos que me habían relatado de espantos y muertos, mas al rato reaccione y me dije a mí mismo:
¡ Que espanto ni que ocho cuartos, si yo lo vi salir de una casa, voy a ver que es la cosa, voy a seguirlo..!
Armado de valor me fui detrás del espanto escondiéndome entre los recodos de las paredes y carros estacionados para que no me viese que lo seguía, después de caminar un largo rato cruzamos hacia el Pasaje Cumaná donde al final de la calle el supuesto espanto se paro y miro para todos lados, luego toco suavemente una puerta de una pequeña casa.
Se abrió la puerta y salió una bella y esbelta mujer y le dijo al espanto:
"Mi amor te estaba esperando", lo beso y abrazo tiernamente entrando juntos a la casa y cerrando luego suavemente la puerta sin hacer mucho ruido.
Luego de esto me acerque bien a la casa y me dije:
¡Aja..!, Con que este es el sitio donde el espanto visita a su novia.
Regrese riéndome a mi carro, luego de bregar un rato logre prenderlo y me fui a mi casa pensando quien seria el dichoso espanto.
Cuando iba para mi casa pensando me dije:
El domingo voy a misa muy temprano a la de las siete de la mañana para estar bien con Dios luego del susto que pase hoy.
Ese domingo amaneció paramero con una neblina y brisa suave, hacía frío cuando yo estaba sentado en mi carro frente a la Plaza esperando que fueran las siete para entrar a misa, vi llegar al espanto con la misma indumentaria de aquella noche con la capucha puesta entra por una pequeña puerta de una casa que estaba al lado de la iglesia por donde había salido esa noche el espanto, después de un rato salió vestido de cura para dar la misa.
Así fue que descubrí al curita sinvergüenza que era el espanto de La Ermita cuando salía a visitar a sus novias en las oscuras noches de San Cristóbal.
Tomado del Libro: "Cuentos de aquí, allá y del más allá" de Gabriel Gutiérrez
Sábado 01 de septiembre de 2001.- San Cristóbal - Táchira - Venezuela.